jueves, 13 de noviembre de 2014

Todavía la Vida

   


Se me antoja llamarla Esperanza, porque es un nombre lindo y glamuroso. Y es que ella luce esperanzadora. Se mueve con relativa soltura por el Boulevard de Cienfuegos, con un "burrito" y una bolsa con ruedas, anda, obviamente, de compras.
Sentada en el lobby de la Redacción del Periódico y "paneando" la calle, con mis ojos aguzados, con el zoom al máximo, la detecto. "Agarro" la cámara y  aprieto el obturador. Se mueve con pasos lentos pero con cuidado, viste ropas cómodas, usa calzado seguro y chequea, a ratos, una lista de compras que trae.
Qué linda, con tantas arrugas que cada una quizá pueda contar una historia, porque tantos años vividos no habrán sido en vano. Quiero una vejez así, que me permita caminar mi ciudad, hacer cosas y ser independiente, como Esperanza, esta cienfueguera anónima, porque para ella, todavía la vida.

jueves, 30 de octubre de 2014

Douglas Nelson: pinceles, óleos y cartulinas






Huele a almendras el día, es gris y las hojas de los árboles en El Prado, allí donde le despedí, caen como lágrimas en un calendario que apura el año ya en las postrimerías. Y también porque es otoño, y esta estación viene con nostalgias y tristezas. La noticia llegó a través del teléfono, y era dura, pero en cinco minutos ya era peor: fallecía El Chispa, uno de mis maestros, de los grandes, de quienes te enseñan no solo del oficio sino de esa materia inacabable llamada vida.

jueves, 23 de octubre de 2014

José de las batallas





No es preciso escribir mucho para conocerle mucho. Hay obras que hablarán por sí mismas de cuanta traza dejó por la vida para quienes fue amigo, maestro y consejero. O de la pasión que estrujó a diario en el arduo camino de la cultura de esta ciudad como acucioso investigador, conferencista, escritor y poeta; sacerdote, profesor, biógrafo, ensayista, bibliógrafo, humanista, bibliotecario…, en una existencia fecunda y sin descanso, que resultó escasa para realizar tanto sueño en los 61 años que estuvo.
  José Díaz Roque no dejó de sorprendernos ni con la misma muerte, acaecida el último 22 de octubre en una maniobra maestra, sutil y vertiginosa, cuando muchos suponíamos que la engañaría con toda su sagacidad, con la misma sabiduría empuñada para fundar y crear.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Nostalgias




  Este barco, oh, este barco, no es un barco cualquiera, este es mi barco. Ese en el que jugué ajedrez, me leí un montón de libros –por suerte cuando aquello no existían los celulares ni los Tablet- y hasta me enamoré. Entonces tenía yo 20 años y me estrenaba como trabajadora. Era traductora de Idioma Ruso en la que sería la Central Electronuclear (CEN), en Cienfuegos.

 Un tramo de unos 8 ó 10 kilómetros en línea recta hasta el muelle y luego 20 minutos en ómnibus de ida y vuelta. La mañana tenía entonces los olores del salitre y de las algas marinas, y en las tardes, nos acompañaban las toninas, saltando por la popa.

  Eran verdes y azules mis mañanas. Compraba el diario en el muelle, el Juventud Rebelde en su época de oro de mediados de los años 80, la época en que Surí, Ángel Tomás, Padura, Enrique Núñez, Soledad Cruz y hasta el Gabo, con sus crónicas dominicales, me hacían más corto el viaje, que disfrutaba cada día.