lunes, 11 de mayo de 2015

Concédeme el intento

 

Dicta la pauta de este día que digamos que madre hay una sola y que la mía (la suya) es la mejor. Dicta la pauta que este día se multipliquen las mismas frases, flores y regalos. Pero la realidad es más rica y exige otros cariños.
  Podía empezar que la conocí hace 28 años, una madrugada de octubre, y como era octubre, llovía. Me la trajeron envuelta en una bata amarillenta y por más que abrí los ojos no quedó nítida en mi memoria.
  Ahora bien, la madre que yo recuerdo tenía la cara tiznada porque el fogón Pike de aquel período especial se rompía más de lo que cocinaba en paz. Y esa madre no creía en el día después y mucho menos en fantasmas, así que ella misma lo arreglaba. La madre que yo recuerdo es de lo más exagerada, desafina con el único estribillo que se sabe ("la tarde está llorando y es por ti") y tenía una puntería sutil cuando practicaba "el tiro de la chancleta".

jueves, 7 de mayo de 2015

Nunca más deberá asomarse el fascismo





Han transcurrido 73 años de aquel memorable 9 de mayo de 1945, que se inscribió para siempre en la historia como el Día de la Victoria. En esa fecha se firmaba el acta de capitulación incondicional de la Alemania nazi, suceso que constituyó la terminación formal de la guerra en Europa.

  El 22 de junio de 1941, la Alemania hitleriana violó el pacto de No Agresión, y sin previa declaración de guerra atacó a la Unión Soviética por la frontera desde el Mar Negro hasta el Báltico. Comenzaba así uno de los inolvidables capítulos, tristemente célebres, de las memorias de la humanidad. Con anterioridad, Hitler y sus fuerzas habían invadido otros países europeos, iniciándose de esta forma la II Guerra Mundial, trascendental acontecimiento de la Historia Contemporánea.

  ¡Cuánto sufrimiento trajeron al mundo los seguidores de Hitler con sus campos de concentración, el exterminio de la población judía, torturas, hambre, epidemias y la destrucción! ¡Cuánto odio por la especie humana!

sábado, 2 de mayo de 2015

El primer aguacero de mayo


Desde que tengo uso de razón, he escuchado el adagio de que, "quien se moja con el primer aguacero de mayo cumplirá sus deseos". Y es que el primer día del quinto mes tiene una significación especial -no importa que sea de homenaje a los trabajadores, incluso muchos ni lo relacionan con Knights of Labor, menos con los sucesos de Chicago- para los cubanos, esta es jornada que viene vestida de Patria, de pulloveres azules, rojos y blancos, y que tras el desfile, deviene fiesta.
El de ayer amaneció lluvioso en toda la geografía nacional, nos levantó la costumbre, y ya a las 7:00 AM, caían gotas que presagiaban aguacero. Sin embargo, aunque hubo bajas en la convocatoria los esenciales fueron, desfilaron, enarbolaron banderas y hasta se quedaron a bailar en la Plaza, como es costumbre en casa ocasión.

miércoles, 22 de abril de 2015

La cienfuegueridad, del arraigo al mito





Cada ciudad puede ser otra, cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas, como amorosos la recorren...
...y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros.
(Mario Benedetti)


Dicen que cada ciudad guarda su propia historia y que sus hombres la comparten hasta con los del más allá... si es que existen. "La cienfuegueridad entra por el olfato. Quien no sea capaz de olerla, se pierde su esencia. Es el olor de la ciudad, de sus calles, su bahía y también de la gente. Es una actitud que marca la diferencia con el resto de las poblaciones de la Isla: somos cubanos, somos cienfuegueros, somos iguales y diferentes; somos diferentes desde la misma arquitectura, desde el trazado urbanístico, caso atípico entre las urbes cubanas y eso ejerce su influencia sobre la gente, impone el sello distintivo. Los cienfuegueros se parecen a su ciudad. Ahí radica la cienfuegueridad; es la vinculación entre la ciudad y sus habitantes, una relación de amor mutuo, difícil de explicar", declara Emma Sofía Morales, una sureña rellolla.
Para los que habitamos en Cienfuegos, esta porción de tierra del centro sur de Cuba, el gentilicio lo asociamos a una urbe límpida y bella, de rectilíneas calles de trazado neoclásico y rodeada de un apacible mar azul. También viene a calificar a personas orgullosas de su lugar de origen.