Tres
mujeres, tres generaciones distintas a quienes mueve un mismo objetivo: el
campo. Casi parecería una utopía en tiempos en los que las migraciones humanas
se trasladan a las ciudades y dejan el trabajo duro en el medio rural. Sin
embargo, ahí está María Caridad Machado Oviedo, una auténtica vaquera, que tras
la muerte del esposo y con la ayuda de su hijo, mantiene su ganado y está
afiliada a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Orestes Jiménez.
“Tengo
unos 40 animales, ya hace más de 12 años que me ocupo de estos menesteres,
ahora estoy entregando unos 18 litros de leche, a pesar de la sequía y de que
las tierras para la alimentación del ganado no son buenas. Me gustaría poder
mejorar la masa vacuna, tener una mejor alimentación, para así incrementar la
producción de leche, tan necesaria para la economía, y por supuesto, para la
familiar en particular. Tengo dos hijos y una especie de sociedad familiar para
el trabajo”.




