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Representantes de la Fundación para la Formación Integral
y el Desarrollo Humano (FFIDE) Jorge Gómez y Alejandra Medina, organización que
coordina la preparación de profesionales colombianos en Cuba desde Cali.
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La tarde a finales de semana, en la sede del Instituto de
Amistad con los Pueblos (ICAP), en Cienfuegos, se llenó de banderas
multinacionales, representadas por estudiantes universitarios, que, venidos
desde África, el mundo Árabe y América del Sur, colmaron el local para
conversar sobre derechos, paz y solidaridad. Eugenio Mayón, su presidente en el
territorio, abrió las puertas de la institución, trayendo a colación el 7 de
diciembre como fecha patria, la caída en combate de uno de los más grandes
cubanos, Antonio Maceo y Grajales; jornada escogida, precisamente por su
significación, para traer a Cuba los restos mortales de los cubanos caídos en
África en su defensa del coloniaje extranjero.
A continuación vino hasta los micrófonos Mario José
Landa, angolano: “Hoy miramos la vida, el racismo, y los derechos humanos desde
otra perspectiva, ya acabó la guerra, Angola está creciendo en lo económico,
pero también en lo social; y la mujer tiene otra vida. Y de alguna manera Cuba
continúa ayudando a mi país, a formar a los hombres que hoy construyen una
nación distinta, acabamos de tener elecciones allá y los sueños se están
haciendo realidad, y todo gracias a que pudimos librarnos del colonialismo”.
Ibrahim Soly, de la República de Guinea estudió en Cuba,
y ahora regresa para hacer su maestría en la Universidad de Cienfuegos:
“Tenemos el derecho a las riquezas de mi país y no es la realidad, cada
ciudadano de guinea debería tener más acceso a la educación, a la salud, a dar
importancia, primero a los seres humanos, y no siempre sucede así en África.
Por eso agradecemos la solidaridad de cuba, desinteresada, y porque acá se pone
al ser humano en primer lugar es que estamos hoy aquí, para luego ayudar al
desarrollo de nuestras naciones”.
Sailani Azmán, de la República Árabe Saharauí
Democrática, leyó una declaración a nombre de los estudiantes de su país,
reclamando la inmediata independencia, sometidos por Marruecos, quienes
mantienen cercados los territorios ocupados impidiéndole a sus pobladores la
libertad de movimiento. En nombre del Frente Polisario, Sailani Azmán pide se
le otorguen a su país el derecho a la vida y a la independencia.

Como colofón, Colombia y la paz, representados allí por
doctorantes en Pedagogía, quienes precisamente por la solidaridad, están en
Cienfuegos, para contribuir luego al desarrollo de ese bello país, sumido en la
guerra civil y la violencia. Clemencia Gálvez es maestra y nunca soñó con tener
una formación doctoral, se siente acogida con cariño en Cienfuegos: “Quiero
tener la oportunidad de ver un país seguro, de paz, donde se tengan
oportunidades. Ser maestro en Colombia es tener una doble responsabilidad por
el hombre a la instrucción, a la vida, a los derechos”.
Y en verdad fue una tarde distinta, de solidaridad y
amistad, donde se habló de derechos humanos, de los más elementales; pero donde
se condenó la guerra, el colonialismo moderno, las acciones que hoy impiden
llevar a cabo la paz en Colombia, testimonios de primera mano de estudiantes
universitarios, maestrantes y doctorantes que se forman acá, para poner su
granito de arena en sus respectivos países.
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