
Yo tomé otra, y de pronto nos vimos en el Parque de las
Esculturas, un sitio de ensueño, mixtura de lo que somos los cienfuegueros:
arte y mar. Juan Almeida Bosque, el fiel Comandante, quería conocer el lugar y
allí estábamos nosotros, junto a otros periodistas, para dejar constancia del
momento.
Recién estrenado el 2006, quizá en su última visita a
Cienfuegos, tuvimos la oportunidad de compartir una tarde con Almeida. El héroe
resultó un hombre coloquial, afable, accesible, muy interesado por el arte.
Dialogó con Camilo, autor de una de las obras en el
Parque de las Esculturas, guía ocasional aquella tarde. Palpó y admiró cada una
de las piezas y al final, se sentó junto al artista en su pupitre amarillo,
siempre a la izquierda, donde se sitúan los hombres justos e inquietos.
“Cienfuegos ya tiene una canción, la escribió uno de los
grandes, Benny Moré, ¿cómo podría yo hacerle una? Esta es una ciudad bella, con
historia (…)”, respondió a una interrogante. Sencillo, inmenso y pequeño al
mismo tiempo, como lo supimos siempre, y así lo corroboró este equipo aquella
tarde invernal de enero, perpetuada en imágenes y guardada en el recuerdo de
quienes estrechamos su mano, compartimos el instante y nos sentamos junto a él,
siempre a la izquierda.
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