domingo, 9 de julio de 2017

María y la gracia de sanar




María Elena Hernández Quintana es enfermera hace más de 45 años y reconoce sin remilgos que tiene 67 de edad, porque los ha vivido con intensidad y se considera una mujer plena. Se graduó allá por el 1972, en Trinidad, la entonces capital del Regional Escambray, provincia de Las Villas. Usa el traje blanco del oficio y la cofia con lista azul, en señal de que es la jefa de Enfermería del Policlínico de San Blas, en la serranía cienfueguera, otrora hospital, rodeado de empinadas montañas y justo donde comienza la Loma de la Ventana, peligrosa y empinada subida hasta el corazón mismo del macizo de Guamuhaya.

La abuela de todos





Tiene 84 años, es nativa del carismático pueblo de Congojas, en Cienfuegos, y desde hace dos años, aproximadamente, vive en Rodas, la cabecera municipal, en el Hogar de Ancianos que da cobertura a dos territorios, además, Aguada y Abreus. Tiene perfecta movilidad, amplia sonrisa, y unos bellísimos ojos azules.
Le pregunto con cierta reticencia, porque es una interrogante difícil en estos casos: ¿Tiene hijos? “No tuve”, ¿y su esposo, vive con usted acá? ¿Falleció? “No, nunca me casé ni tuve hijos, ¿no has escuchado que en todas las familias del campo siempre había una solterona? Ah, bueno, pues en la mía fui yo.

martes, 13 de junio de 2017

Operación Barbarroja en Cuba



    “Si una aguja cae en el Escambray, una aguja encontramos”.


    Fidel Castro Ruz. 8 de septiembre de 1960







La primera captura de un “alzado” en el Escambray, tuvo lugar en La Sierrita, poblado en las estribaciones de las montañas cienfuegueras, durante una operación dirigida por el propio Fidel Castro Ruz en septiembre de 1960


 
Francisco Mejías Mora, integrante del Ejército Rebelde, tiene muy frescos en la memoria los detalles de aquella jornada en que bajo la dirección de Fidel Castro se produjo en la loma de La Bartola la primera captura de un “alzado” durante la Limpia del Escambray.




Se agota casi la jornada del 7 de septiembre de 1960 en La Sierrita, poblado de la premontaña del municipio cienfueguero de Cumanayagua, para entonces perteneciente al Regional Escambray, en la antigua provincia de Las Villas. Son casi las 11 de la noche y a esa hora ya la mayoría duerme, como suele ser hábito entre los campesinos. Sólo permanecen despiertos aquellos que, de manera voluntaria o en ejercicio de su afiliación al Ejército Rebelde, tienen el encargo supremo de custodiar los sitios de interés económico y velar la tranquilidad del sueño de la gente.

El hombre destacado en la gasolinera siente el paso apresurado de alguien que se acerca y extrema la alerta. Da el alto a un individuo que, salido de la oscuridad, viene con un fusil M-1 y jadeante, como quien ha cubierto un buen trecho a paso rápido. El recién llegado le dice ser portador de información valiosa relacionada con desafectos a la Revolución.

viernes, 21 de abril de 2017

Amado, el hacedor del fuego


Amado Moreira Urra se autocalifica hijo del fango y los mosquitos, del mundo del soplillo, los hornos y la ciénaga. /Foto: Ismael Francisco


Llegar hasta la Piojota, capital del carbón en la Ciénaga de Zapata, supone adentrarse por un camino seco y polvoriento. El terraplén nace en Pálpite y con sólo preguntar por los hornos, “ahí mismitico, el humo avisa”, se escucha por respuesta, porque este es un oficio bien reconocido en la zona.
Ahí está Amado Moreira Urra, parado en medio del descampado, justo se disponen a desarmar dos hornos holandeses, resultante de un novedoso proyecto implementado, más económico que el tradicional. “Son rápidos y fáciles de montar, pero ¡qué va!, la calidad no es la misma”, comenta este carbonero, hombre curtido por el sol y el salitre, quien le conoce mucho al arte de hacer carbón.
“Soy hijo del fango y los mosquitos”, dice tras una carcajada, ese mundo de soplillo, hornos y ciénaga, son el universo en el cual encuentra el modo de ser y existir.