jueves, 5 de enero de 2017

Alfredo Ceballos Mesa: Amores raigales entre la Medicina y su ciudad


El profesor Ceballos Mesa, al centro, durante una conferencia.
Profesor Emérito del CIMEQ y cienfueguero rellollo.


Cuando hace unos días me crucé con el Dr. Ceballos por los pasillos del Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ) en la capital, recordé el placer de haberlo entrevistado hace unos años, de visita por Cienfuegos, les desempolvo esta entrevista y les presento a un cienfueguero ilustre, todavía en activo y médico emérito de esa prestigiosa institución.
El Dr. Alfredo Ceballos Mesa se define como un cienfueguero rellollo, nacido y criado en la calle de Cristina entre Santa Clara y Dorticós, el lugar más recurrente para él en esta ciudad. Y a pesar de residir en la capital desde que allá por los años 50 se fuera a estudiar Medicina, sigue apegado a su Cienfuegos querido, al que encontró en este último viaje más marinero, en coincidencia con José Ramón Muñiz en su Luna… encendiendo luceros en el litoral.
Especialista en Ortopedia y con una larga lista de títulos, incluido el de miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba, que mucho dicen de cuanto le ha dedicado a esta carrera, se desempeña en el Centro de Investigaciones
Médico-Quirúrgicas CIMEQ.
Profesor de muchas generaciones y un cirujano de prestigio profesional, accede gustoso a dialogar sobre el presente y las perspectivas de la Ortopedia, visto desde su óptica y experiencia personal.

martes, 3 de enero de 2017

¿Cuántas soledades comenzadas terminan en 2016?

Como si ya no bastara con la anarquía y el narcotráfico México se estremece con explosión en mercado de pirotecnia.



En ese afán de pasar balance del pasado, y al mismo tiempo, hacer planes para el futuro, me siento frente a la computadora a tratar de resumir el año 2016, cuando solo faltan horas para que termine. Y me uno al corrillo de quienes piensan que este, bisiesto para colmo, ha sido nefasto. Pero es que los cubanos tenemos una particular razón para así considerarlo. Ya en las postrimerías de noviembre, consternados a pesar de la posibilidad real, recibíamos la madrugada del 26 de noviembre con la noticia de la muerte de Fidel Castro. Ya con ello basta y bastará para que el 2016 vuelva su página de calendario como uno inolvidable, por todo cuanto implica la muerte de un líder, controvertido, pero admirado por demasiados en el planeta. Ya los cubanos observamos al mundo en reversa, a partir de un acontecimiento que removió los cimientos de la sociedad toda.
Homenaje a Fidel Castro en Viet Nam.

Las elecciones de EE.UU. engrosan la lista, cuando Donald Trump, la beligerancia hecha presidente, resultó electo y desde el mismo comienzo sus palabras hirientes y su mirada de enojo nos enjuicia a los cubanos, señal de un mal inicio. Detrás queda la gestión de Obama, quién ya resulta calificado como la peor administración desde la Segunda Guerra Mundial, por la “deteriorada imagen de EE.UU.”, cuando algunos tienen como referente, únicamente, la guerra fría y la prepotencia.

martes, 29 de noviembre de 2016

A Fidel debemos seguirlo con fuerza para que no muera

 
Llego a casa de Regino Rodríguez Hernández por un laberíntico pasillo, una especie de ciudadela familiar donde conviven varios de los parientes más cercanos de este campesino devenido científico, prueba viviente de la certeza de una fórmula: tierra + esfuerzo = frutos. Acudimos a dialogar con el hombre consternado por la pérdida de alguien con quien forjara una entrañable amistad en los últimos años: Fidel Castro.
Cuando muchos creían al Comandante leyendo las noticias o escribiendo sus memorias, lejos estaban de imaginar que se había convertido en ganadero, agricultor y hasta investigador sobre temas de agroecología, encontrando fórmulas para el más acuciante problema de la nación cubana de hoy: la alimentación.

Santiago de Cuba: cuna y refugio



 
La tarde del 26 de noviembre me sorprendió en Santiago de Cuba. Llovía después de muchas fechas, y a no pocos el hecho se nos antojó como si la Naturaleza llorara la noticia aún fresca de la pérdida de ese grande que fuera Fidel Castro Ruz, líder, estadista, hombre comprometido hasta su último aliento.
Parecía otra la ciudad. El Santiago indómito, rebelde, siempre hospitalario y bullicioso, había amanecido en silencio, y todavía a esa hora perduraba la quietud. Me dicen que la comparecencia de Raúl, dando a conocer el fallecimiento del Comandante en Jefe, sorprendió a los santiagueros al final de la noche, y en la madrugada ya pocos dormían. La Ciudad Heroína sufrió de insomnio general, multiplicado, y cuando el sol salió, la encontró vestida de pueblo en luto.