jueves, 4 de octubre de 2012

El día en que la muerte viajó con alas


Y fue el sexto día del décimo mes, cuando la algarabía de jóvenes inocentes que habían ganado un montón de medallas se fue al fondo del mar, cerca de las costas de la apacible isla de Barbados. Toda Cuba vistió de luto, la injusticia tembló y el pueblo lloró la pérdida de valiosas vidas.
  ¡Cuántas existencias truncadas y sueños dejados a la mitad! ¡Cuántos anhelos, competencias por realizar, abrazos pendientes…! Y todo por odio, por  impotencia, por no haber podido hacer de Cuba la nación que ellos, quiénes desde Miami promovían el terrorismo, urdían.
  No importa el peso que a sus espaldas carguen, el autor intelectual de este atentado, que empujó hacia a la muerte a 73 personas inocentes, permanece allí, al amparo de la justicia made in USA, mientras las familias de esta orilla, echan de menos a uno de los suyos.

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